Como hacer un dron de acero para tocar calypso/ How to make a steel drum for calypso music

Los estudiantes de Cómo Hacer un Dron

Por Wanda Bermúdez

English below

Las islas de Vieques y Culebra tienen la peculiaridad de tener raíces musicales atadas con las islas vecinas de Santa Cruz y San Thomas. Miles de viequenses salieron de su tierra poco después de la llegada de la Marina americana y se asentaron en las islas vecinas. De esta forma la música de drones se fue haciendo parte de la cultura de Vieques. Con el tiempo, las bandas de drones, o de acero, se fueron disolviendo y hoy en día solamente queda en Vieques una persona tocando drones, enseñando a tocar drones, construyendo y afinando drones, y este es el señor Will Colón.

Tuve la oportunidad el 22 de abril 2017 de ser testigo del proceso de elaboración de un dron de acero cuando Will Colón, ex piloto, músico, historiador aficionado y director del grupo comunitario Ciudadanos Pro Cultura, con la ayuda de Guive Ayala quien hizo el trabajo duro, nos enseñó cómo se hacen los drones a Jeremy Colón, jovencito que toca en la banda de acero de Will, y a su padre Victor Colón,  y a los norteamericanos residentes de Vieques Margo Cheney, quien también toca en la banda, Robert Marino y Thomas Wickers, frecuentes voluntarios en las actividades comunitarias que organiza Will, y yo, Wanda Bermúdez, ex estudiante en la banda de drones de Will Colón.

A las 9 am en el área de los almendros ya Will y Guive habían llegado y se encontraban recogiendo madera para una fogata. Robert Marino llegó prontamente a ayudar en la primera parte del proceso, golpear con marrones pesaditos el fondo de los drones hasta suavizarlos y formar una concavidad bastante profunda. Los dos drones rojos que dicen Total son los que se van a trabajar desde cero, eran contenedores de aceite de motor. Los otros dos drones en la foto ya estaban hechos pero necesitaban ser afinados.

 

Thomas llegó temprano y asistió a Robert y Will. Yo traté de dar un par de marronazos y no podía con el peso, no di más de cinco cantazos, así que seguí con la cámara tomando fotos. La lata verde que tiene Robert en la mano no es una Heineken es un pote de repelente de mosquitos y, sí, le está tratando de sacar tonos al dron desafinado. En esas me llamaron del trabajo y tuve que salir. Cuando regresé, una hora y media después, ya había más ayudantes y el fuego estaba encendido.

 

Después de los marronazos al acero, se vira el dron al revés para quitarle la tapa de arriba que no se marronó. En la siguiente foto vemos a Victor y Guiye en este proceso. Es importante quitarle la tapa antes de ponerlo al fuego para que no vaya a explotar el dron con la acumulación de presión. Para sacar la tapa usaron un machete filoso golpeado con un marrón o martillo.

 

 Una vez la tapa está afuera, hay que suavizar los bordes del metal que haya quedado paradito ya que es un peligro. Esto lo hicieron con un marrón por dentro y otro por fuera dándole al borde a la misma vez.

 

 

 

 

Ya el dron está listo para el fuego. Se coloca con la parte cerrada, la que cogió todos los cantazos, hacia abajo directamente sobre el fuego. En la foto están Jeremy y Victor Colón avivando el fuego mientras Will y los demás bregan en otro dron. El dron de la foto es uno que necesitaba afinarse pero a los drones nuevos los pusieron al fuego igual. Cada dron debe calentarse alrededor de 30 minutos. Luego alguien simplemente lo pateó para sacarlo del fuego y que se enfriara.

 

 

Una vez se enfrió el dron, Will procedió a golpearlo con un madero de 2×4 como de 4 a 5 pies de largo. El propósito era hacerle una indentación en el medio para separar las dos notas que lleva este dron que va a ser un bajo. Después se vuelve a voltear el dron con la única tapa que le resta hacia arriba.

 

 

 Para esta parte se necesita un Maestro, sí con letra mayúscula. Ya el dron, marroneado, quemado al fuego y maceteado, está listo para afinar. El afinador usa otro instrumento musical para sonar las notas que busca obtener del acero y luego le da con un martillo o marrón al dron hasta que la nota tiene el sonido exacto. A veces hay que voltearlo y darle con el madero otra vez. Este proceso se repite hasta que el sonido está listo.

 

 

En esta foto, Will dándole los últimos toques a sus drones. Al final hay un video del proceso de afinar.

 

 

 

 

 Esta es la banda de drones de Will Colón en su salón en el parquecito de Monte Santo detrás de la escuelita Miliví. Allí se dan clases de tocar drones, cuatro y guitarra por las tardes. Para más información contacte a Will en su página de Facebook, “Cultura Viequense la original”.

 

 

 

English by Google Translate

The islands of Vieques and Culebra have the peculiarity of having musical roots tied with the neighboring islands of St Croix and St Thomas. Thousands of Viequenses left their land shortly after the arrival of the American Navy and settled in the neighboring islands. In this way the steel drum music  became part of the culture of Vieques. Over time steel bands were dissolving and today only remains in Vieques a person playing drums, teaching, making  and tuning drums, and this is Mr. Will Colón.
I had the opportunity on April 22, 2017 to witness the process of making a steel drum when Will Colón, former pilot, musician, amateur historian and director of the community group Citizens Pro Cultura, with the help of Guive Ayala who did the hard work, taught how the drums are created to Jeremy Colón, a young man who plays in Will’s steel band, and his father Victor Colon, and the North American residents of Vieques Margo Cheney, who also plays in the band, Robert Marino and Thomas Wickers, frequent volunteers in community activities organized by Will, and I, Wanda Bermudez, a former student in Will Colón’s steel band.
At 9 am in the area of ​​the almond trees, Will and Guive had arrived and were collecting wood for a fire. Robert Marino soon came to help in the first part of the process, striking the bottom of the drums with short sledge hammers to soften them and form a rather deep concavity. The two red drums that say Total are those that needs work from scratch, they were containers of motor oil. The other two drums in the photo were already made but needed to be tuned.

Thomas arrived early and assisted Robert and Will. I tried to give a couple of hits with the sledge hammer and could not handle the weight, I did not give more than five hits, so I stuck to the camera. The green can that Robert has in his hand is not a Heineken is a can of mosquito repellent and, yes, he is trying to get tones out of the detuned drums. They called me at work and I had to leave. When I returned, an hour and a half later, there were more helpers and the fire was on.

After the hammering, he turns the drum upside down to remove the top. In the next photo we see Victor and Guiye in this process. It is important to remove the lid before putting it on the fire so that it will not explode  with the pressure. To remove the lid they used a sharp machete struck with a hammer.

Once the lid is outside, it is necessary to soften the edges of the metal because it is a danger. This was done by hitting the edges of the drum with two hammers, one inside and another outside, at the same time.

Now the drum is ready for the fire. It is placed with the closed part, that took all the hits, down directly on the fire. In the photo are Jeremy and Victor Colón fanning the fire while Will and the others work on another drum. The drum on the photo is one that needed tuning but the new ones were placed in the fire the same way for about 30 minutes. Then someone just kicked it out of the fire to let it cool.
Once cooled, Will proceeded to strike it with a 2×4 beam of about 4 to 5 foot long. The purpose was to make an indentation in the middle to separate the two notes, for this is going to be a bass drum. Then it is turned over with the only remaining lid up.
For this part you need a Master, yes with a capital letter. The steel cylinder has been, hammered, burned and abused, and is now ready to tune. The tuner uses another musical instrument to play the notes that it seeks to obtain from the steel and then hits it with a hammer until the note has the exact sound. Sometimes you have to flip it over and hit it again with the beam. This process is repeated until the sound is ready.
In this photo, Will giving the last touches to his new instruments. At the end there is a video of the tuning process.
This is Will Colón’s steel drum band in their class room in the Monte Santo park behind the Miliví school. There are classes to play drums, cuatro and guitar in the afternoons. For more information contact Will on his Facebook page, “Cultura Viequense la original”.

 

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