“Aquí esto no está bien” Vieques y la gentrificación / “Something is wrong here” Vieques and gentrification

 

Las imágenes en este artículo son de protestas contra la gentrificación en Barcelona y Berlín. Similares protestas se están dando en Nueva York, Londres y París, entre otras ciudades, pero ninguna en Puerto Rico o Vieques.

3 febrero 2019

Vieques, Puerto Rico

Editorial Vieques Blog

English below
Varios artículos recientes en el periódico El Nuevo Día, señalan que los viequenses no están contentos con la situación en que viven, link.
El editorial de este rotativo el 3 de febrero 2019, “Alto al abandono de las islas Vieques y Culebra”, link, deja claro que hay un abandono por parte del gobierno central. Por otro lado el problema de la getrificación se está comenzando a oir también, link.

 

En Vieques tenemos tantos problemas (la transportación marítima, los servicios médicos inexistentes, la seguridad, la falta de orden en las calles), que hablar de gentrificación, cuyo efecto tarda tiempo en verse, parecería una trivialidad. Pero el problema de la gentrificación en Vieques nació cuando la Marina de guerra estadounidense salió de aquí en el 2003. Inmediatamente los especuladores extranjeros pusieron la mirilla en la isla que había estado varios años en la primera plana internacional, y los precios se dispararon al punto de lo ridículo. Hace tiempo el viequense no puede comprar hogar ni terreno en su propia tierra. La única manera del local hacerse de una propiedad es a través de programas del gobierno que no están disponible a la clase trabajadora, y ésta se ha visto obligada a salir de aquí. Los jóvenes se fueron primero y ahora los viejos que quedaron atrás venden sus  casas buscando mejores servicios médicos y estar cerca de sus hijos. Mientras tanto siguen llegando americanos continentales y otros extranjeros con dinero en el bolsillo e ideas copiadas de otras islas para implementar aquí. Llegan a comprar casas para convertirlas en negocios de alquiler a los turistas, muchos a través de Airbnb u otros portales cibernéticos, y los viequenses siguen siendo desplazados.

Por otro lado ahora están llegando jóvenes extranjeros sin dinero y sin conocimiento de español buscando trabajo, que rápido consiguen en los negocios extranjeros, y compiten por los pocos apartamentos o cuartos de alquiler que todavía están asequibles. Además de que compiten por los trabajos, aún aquellos donde se asumiría fueran bilingües, como meseros. En el proceso Vieques ha perdido la capacidad de proveer alquiler de largo plazo a sus residentes porque estos no pueden pagar lo que paga un turista. Los precios de propiedad inmueble, así como los de construcción están fuera del alcance local.  Junto a estos precios también se dispararon los precios de alquiler de autos, el de una buena comida en un restaurante, y otros. Y mientras más extranjeros, adinerados o pobres, que no hablan español, llegan a Vieques, más viequenses salen. Se está imponiendo en Vieques una cultura que no es compatible con la existente, no puede haber inclusión porque el de aquí no lo puede sufragar, su inglés es malo, y el de allá se reusa a integrarse. Vieques se está perdiendo a los intereses extranjeros. Paradójicamente estos vienen a cambiar aquello por lo cual se enamoraron para empezar.

Pronto Vieques parecerá otro pueblo costero floridiano, quizás otro Key West, sino otro St. Thomas,  a menos que el gobierno local tome cartas en el asunto. Un ejemplo a seguir sería lo que hizo Berlín para detener la compra de propiedades en su ciudad para convertir en unidades de alquiler a los turistas. Berlín impuso una multa de hasta $115,000 a aquellos que alquilan a turistas sin tener un permiso del gobierno local. En un momento en el cual el gobierno está en bancarrota, no sería mala idea. Deben haber otras formas de controlar la gentrificación. Vamos a buscarlas ahora antes de que sea demasiado tarde. Si no comenzamos a mirar hacia el futuro, el futuro nos va a dar con la puerta en el trasero.

 

English by Google translate
Several recent articles in the newspaper El Nuevo Día, point out that the Viequenses are not happy with the situation in which they live, link.
The editorial of this newspaper on February 3, 2019, “Stop the abandonment of the Vieques and Culebra Islands”, link, makes clear that there is an abandonment by the central government. On the other hand the problem of getrification is beginning to be heard too, link.

In Vieques we have so many problems (maritime transportation, non-existent medical services, security, lack of order in the streets), that to speak of gentrification, whose effect takes time to be seen, would seem trivial. But the problem of gentrification in Vieques was born when the US Navy left here in 2003. Immediately foreign speculators put the spotlight on the island that had been on the international front page for several years, and prices soared to the point of the ridiculous. The Viequense has not been able to buy a home or land in his own land for some time. The only way to get a property is through government programs that are not available to the working class, and this has been forced out of here. The young people left first and now the old people who stayed behind sell their houses looking for better medical services and being close to their children. Meanwhile continental Americans and other foreigners continue to arrive with money in their pocket and ideas copied from other islands to implement here. They come to buy houses to turn them into rental business to tourists, many through Airbnb or other cyber portals.

On the other hand now young foreigners are arriving without money and without knowledge of Spanish looking for work, which they quickly get in foreign businesses, and compete for the few apartments or rent rooms that are still affordable. In addition to competing for jobs, even those where it would be assumed were bilingual, as waiters. In the process Vieques has lost the ability to provide long-term rentals to its residents because they can not pay what a tourist pays. The prices of real property, as well as construction prices, are beyond local reach. Along with these prices also skyrocketed car rental prices, a good meal in a restaurant, and others. And while more foreigners, wealthy or poor, who do not speak Spanish, come to Vieques, more Viequenses leave. Vieques is imposing a culture that is not compatible with the existing one, there can not be inclusion because the one here can not afford it, their English is bad, and the one from there refuses to integrate. Vieques is losing out to foreign interests. Paradoxically, these come to change what they fell in love with to begin with.

Soon Vieques will look like another Floridian coastal town, perhaps another Key West, but another St. Thomas, unless the local government takes action on the matter. An example to follow would be what Berlin did to stop the purchase of properties in its city to convert tourists into rental units. Berlin imposed a fine of up to $ 115,000 on those who rent out tourists without having a permit from the local government. At a time when the government is bankrupt, it would not be a bad idea. There must be other ways to control gentrification. Let’s find them now before it’s too late. If we do not start looking towards the future, the future will give us the door in the back.

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